Diferencia entre Socialismo y Fascismo. Datos y Ejemplos

Te mostramos en detalle la Diferencia entre Socialismo y Fascismo. Dos conceptos que llevan a confusión y equivocaciones.

Diferencia entre Socialismo y Nacionalsocialismo

Diferencia entre Socialismo y Fascismo

El mundo de la política es complejo, tiene múltiples capas y está en continua evolución. Historiadores, científicos sociales, economistas y politólogos han intentado diferenciar los innumerables tipos de políticas y pensamiento político en distintas categorías, a las que se hace referencia a diario. Sin embargo, la naturaleza sinuosa de lapoli materia hace complicado identificar rasgos únicos e inmutables que sitúen sin lugar a dudas cualquier teoría en un cajón determinado y específico. Además, los diferentes contextos históricos moldean la política y las políticas de forma impredecible, por lo que las teorías necesitan constantes adaptaciones.

El ejemplo más llamativo de la naturaleza miscelánea de la política nacional e internacional es el interesante argumento -apoyado por muchos- de que teorías que aparentemente se oponen y contradicen pueden, de hecho, ser sorprendentemente similares. Es el caso del fascismo y el socialismo.

Teorías políticas

Durante décadas, ambos términos se han utilizado para identificar dos teorías políticas, sociales y económicas opuestas que han marcado dramáticamente la historia de la humanidad durante el siglo XX. A día de hoy, el fascismo y el socialismo como tales ya no existen (salvo en algunos raros casos), y han sido sustituidos por el “neofascismo” y el “neosocialismo”. Sin embargo, el pensamiento moderno sigue estando estrictamente entrelazado con los paradigmas originarios.

Procedamos con orden: para entender las diferencias (y las similitudes) entre fascismo y socialismo, necesitamos necesariamente tener una idea clara de las principales características propias de ambas teorías.

Fascismo

El fascismo es un movimiento nacionalista de extrema derecha nacido en Italia a principios del siglo XX[1]. Según uno de sus principales exponentes, Benito Mussolini, la filosofía fascista se basa en tres pilares fundamentales:

  1.  “Todo en el Estado”
  2. “Nada fuera del Estado”
  3. “Nada contra el Estado”

Un gobierno fascista es supremo, y todas las instituciones deben ajustarse a la voluntad de la autoridad gobernante. Además, no se tolera la oposición: la ideología fascista tiene primacía y supremacía sobre todas las demás perspectivas, y el objetivo último de un país fascista es gobernar el mundo y difundir la “ideología superior” por todas partes.

  • El fascismo exalta la nación y la raza por encima del individuo
  • Gobierno centralizado, autoritario y a menudo dictatorial.
  • Líder fuerte y carismático
  • Estricto control gubernamental sobre la oposición, la libertad de expresión y la libertad de reunión.
  • Severas regulaciones sociales
  • El papel crucial de los héroes
  • Fuerte apego a valores morales y nacionalistas.
  • Gloria del Estado sobre el individuo
  • Se exige al individuo que anteponga el interés del Estado a sus objetivos/necesidades personales.
  • Economía única
  • Fuerte implicación gubernamental en la economía y la producción
  • El Estado ejerce una fuerte influencia sobre las inversiones y las industrias
  • Para recibir el apoyo del Gobierno, las empresas deben prometer que su principal interés es la mejora del país.
  • Opuesto a la economía de libre mercado
  • En algunos casos, el comercio internacional se opone (debido a la primacía del sentimiento nacionalista).

En Europa, el movimiento fascista se expandió ampliamente a lo largo del siglo XX y desempeñó un papel crucial durante la Segunda Guerra Mundial. De hecho, el pensamiento fascista italiano allanó el camino para la aparición y el fortalecimiento del nazismo alemán. Tanto Mussolini como Hitler aplicaron políticas exteriores agresivas y expansionismo territorial, y se esforzaron por establecer dictaduras totalitarias en los territorios controlados. Hoy en día, no existe ninguna nación abierta y completamente fascista: sin embargo, en algunos casos, los movimientos neofascistas/neonazis de extrema derecha han obtenido la mayoría (o, al menos, un gran apoyo).

Por ejemplo

-El Partido Nacional Británico está fuertemente influido por ideales fascistas, lo que queda patente en sus tendencias antiinmigración.
-Muchos sugieren que las políticas de Trump tienen connotaciones fascistas, en particular en lo que se refiere a la postura sobre la inmigración y la superioridad nacional.
-Emergencia de partidos neofascistas en Bolivia de 1937 a 1980[3]

Socialismo

El socialismo suele situarse en el extremo opuesto del espectro en comparación con el fascismo: si el fascismo pertenece al grupo de los movimientos de extrema derecha, el socialismo se sitúa, entonces, en la extrema izquierda:

  • El socialismo es una teoría económica y social que defiende la propiedad social y el control democrático de los medios de producción.
  • Fuerte implicación gubernamental en la producción y redistribución de bienes y riqueza.
  • Abolición de la propiedad privada
  • Los medios de producción están controlados y son propiedad del Estado.
  • Nadie (aparte del Estado) tiene control personal sobre los recursos
  • La producción se destina directa y exclusivamente al uso
  • Énfasis en la igualdad más que en los logros
  • Primacía de la comunidad sobre el individuo

Además, existen muchas variantes del socialismo, como:

  • Socialismo religioso
  • Socialismo libertario
  • Socialismo democrático
  • Socialismo liberal
  • Socialismo progresista
  • Comunismo (cuando el socialismo se exaspera)

Hasta la fecha, el socialismo está más extendido que el fascismo. Además, el socialismo puede existir dentro de los países como principal sistema económico y social general, pero también puede estar presente en segmentos de un país, como en la educación, la sanidad y los sistemas corporativos. Si un país no se ha declarado socialista en la constitución nacional, no puede ser calificado de socialista por terceros. Hasta la fecha, varios países han optado por definirse como naciones socialistas:

  • República de la India
  • República de Angola
  • República Portuguesa
  • República Socialista Democrática de Sri Lanka
  • República Argelina Democrática y Popular
    …entre otros…

¿Dónde está la diferencia?

Está claro que el fascismo y el socialismo difieren en muchos aspectos fundamentales.

  • Extrema derecha frente a extrema izquierda
  • Primacía de la nación frente a protección de los derechos de todos
  • Propiedad privada frente a propiedad pública/social

El paradigma socialista se basa en el supuesto de que la propiedad privada y el libre mercado conducen inevitablemente a la desigualdad social y económica. Por ello, el Estado tiene el deber moral y social de intervenir para proteger los derechos de los trabajadores y garantizar una distribución equitativa y armoniosa de la riqueza. Las sociedades socialistas impiden la competencia económica dentro del país y con otros países.

A pesar del amplio grado de variación existente dentro del mundo socialista, todas las políticas aplicadas por todas las variantes del socialismo se basan en los objetivos económicos y sociales fundamentales mencionados anteriormente. La idea de nación, raza y superioridad está ausente del pensamiento socialista.

El fascismo, en cambio, no aboga por la igualdad social ni se preocupa por la redistribución equitativa de la riqueza y la renta. Una economía fascista tiene como objetivo el fortalecimiento de la nación, la propagación de los principios nacionalistas y el aumento de la superioridad nacional.

Aunque las políticas económicas fascistas suelen conducir al crecimiento económico -del que pueden beneficiarse todos los segmentos de la sociedad-, la igualdad social no figura entre los objetivos del paradigma fascista.
El socialismo y el fascismo se basan en principios y valores opuestos, pero…

A pesar de su aparente oposición y de los caminos históricos que han llevado a los sorprendentes contrastes entre ambas ideologías, el socialismo y el fascismo tienen importantes rasgos en común.

  • Ambos son de ideología fuerte
  • Ambas implican una fuerte intervención gubernamental en la vida económica y social.
  • Ambos tienen el poder de crear fuertes movimientos sociales.
  • Ambos se oponen al libre mercado
  • Ambos necesitan un aparato gubernamental fuerte y un líder fuerte.

El socialismo y el fascismo son dos ideologías fuertes, que han sido capaces de crear movimientos sociales cohesionados y poderosos. Pocas veces, a lo largo de la historia, hemos sido testigos de una implicación y participación social en la vida política tan influyente y de tan rápido crecimiento.

  1. En el caso del socialismo, las masas se movilizan y apoyan la idea de desarrollo igualitario, reparto equitativo de la riqueza, igualdad social, mejora de la comunidad y valores colectivos. El socialismo une a las masas bajo el paraguas de la igualdad, no de la supremacía.
  2. En el caso del fascismo, las masas se movilizan para lograr la supremacía nacional y racial sobre todos los demás países, sobre todas las demás minorías y sobre todas las demás naciones. La idea de igualdad es ajena al paradigma del fascismo, mientras que el concepto de superioridad es fundamental.

En resumen

A lo largo de la historia, el socialismo y el fascismo se han presentado como teorías omnicomprensivas opuestas y contrapuestas. De hecho, nuestro pasado reciente nos ofrece varios ejemplos de pensamiento fascista opuesto al pensamiento social, y viceversa.

Como hemos visto, las dos teorías tienen su origen en valores opuestos: el socialismo lucha por una sociedad igualitaria y se basa en la idea de la propiedad democrática y la redistribución de la riqueza. Por el contrario, el fascismo lucha por la imposición de la superioridad nacional y racial, y aboga por un crecimiento económico fomentado por empresas y corporaciones nacionales.

En resumen, el fascismo y el socialismo difieren en principios cruciales y centrales.

Sin embargo, también podemos observar importantes similitudes entre ambos, en particular en lo que respecta al papel del Estado. Tanto el fascismo como el socialismo requieren una fuerte implicación del Estado en las políticas económicas y sociales. La razón por la que el gobierno interviene en los asuntos públicos es diferente, pero los medios utilizados para alcanzar los distintos objetivos son curiosamente similares.

Además, y lo que es más importante, ambas han demostrado ser ideologías increíblemente poderosas y eficaces, capaces de aglutinar a enormes masas y de fomentar movimientos sociales amplios y cohesionados. Además, el fortalecimiento del pensamiento socialista y fascista suele verse favorecido por el crecimiento del descontento de la clase media y trabajadora. Curiosamente: los mismos orígenes y sentimientos sociales generan movimientos políticos y económicos opuestos que operan de forma similar.

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